Al contrario de lo que pueda dejar a entender el título, esta entrada no trata sobre gastronomía ni sobre mis gustos culinarios, ni mucho menos. Posiblemente uno de los temas de actualidad que recorren todo el mundo es la creación de una nueva ley que tiene como objetivo proteger la denominada propiedad intelectual y que se llama SOPA (Stop Online Piracy Act). El motivo del título es obviamente defender mi posición en contra de esta ley. Si queréis conocerla un poco más podéis visitar:
Efectivamente la ley SOPA está al acecho protegiendo los derechos de su amado copyright. Los creadores de esta ley solo quieren censurar, no quieren colaborar, su método es prohibir. A este paso acabaremos luchando por los derechos de respirar y existir. Aunque parezca que sea una poesía con rima y todo, este fragmento está sacado de una de las canciones de una famosa videoaficionada:
Pero en verdad tiene razón, la cosa es así y es grave. No solo deberíamos preocuparnos de las descargas ilegales: si la ley sigue en marcha ya podemos despedirnos de muchas redes sociales como Facebook o Twitter. Ésto sería un golpe bajo para el desarrollo de la comunicación mundial a través de Internet, adiós a la comunicación rápida y eficiente.
También existe otra ley compañera de la anterior, la ley PIPA (Protect Intelectual Property Act) cuyas claves están en el siguiente enlace:
Otra noticia también muy sonada es el cierre de la página de descargas Megaupload por parte del FBI (Federal Bureau of Investigation) como comprobamos a continuación:
lo que ha producido un movimiento social que ha incrementado el número de personas que van a ver películas al cine o las alquilan en el videoclub:
Para finalizar decir que espero que estas leyes, que al parecer se han calmado un poco, sigan así durante mucho tiempo o mejor que desaparezcan para siempre porque no hay derecho que por defender la propiedad intelectual y el copyright se produzca una verdadera matanza dentro de Internet, influyendo dentro de la comunicación entre personas y básicamente fastidiando al personal por no decir otra malsonancia. Como dijo un joven filósofo cercano cuyo nombre mantendré en el anonimato: "Compartir es gratis" y si lo es, nadie tiene derecho a privarnos de los nuestros.

